Apreciado agroempresario:Desde la maquila, desde el campo de azúcar, desde la finca cafetera, desde la calle y el sol del desempleo, desde sus automóviles limpios, desde la carga y descarga de sus mercancías elaboradas en China y puestas a la venta en esta país, apreciado señor:
Los ciudadanos normales, los de a píe, los que se regocijan todavía con los sueños de las noches que nos dan una cena después del trabajo, nosotros, nos permitimos decirle que
SU MANIPULACIÓN TERMINARÁ PRONTO.
